Abstract:
Desde la incorporación de China a la Organización Mundial del Comercio en 2001, los intercambios comerciales, empresariales y las relaciones de cooperación entre el gigante asiático y América Latina y el Caribe se han incrementado exponencialmente. Asimismo, tras la eclosión de la crisis mundial en 2008 y sus secuelas en las relaciones internacionales globales, la gravitación geopolítica de China en esa región ha crecido de manera igualmente significativa en la última década. La creación del Foro de Cooperación China-CELAC en 2015 para la promoción de la relación estratégica integral, el nuevo Documento sobre política de China hacia América Latina y el Caribe (2016) y la incorporación de la región al “Cinturón de la Ruta Económica de la Seda y la Ruta Marítima de la Seda del siglo XXI”, más conocido como The Belt and Road Initiative, son expresivos de que los países de América Latina y el Caribe, a decir del documento de la Oficina de Líderes para dicha iniciativa, son “importantes mercados emergentes así como principales socios comerciales de China”. En este panorama, cabe decir que el gigante asiático mantiene con los principales Estados de América Latina asociaciones estratégicas bilaterales, pues hasta siete países de la región son miembros del Banco Asiático de Inversión en Infraestructura: de pleno derecho se encuentra Ecuador, y prospectivos, Chile, Argentina, Brasil, Perú, Bolivia y Venezuela. Respecto a las dos principales potencias de la región, cabe decir que, Brasil hace parte del grupo BRICS, (junto con Rusia, India, China y Sudáfrica), mientras que México ha mostrado un interés creciente en estrechar relaciones con el gobierno chino.