Abstract:
El 22 de marzo de 2007, un medio de prensa escrita en Colombia, dio a conocer la noticia de que a
unas 8000 mujeres de la etnia Embera Chamí se les había cortado el clítoris, lo cual, además de ser
una práctica que ponía en riesgo las condiciones de salud de las mujeres, resultó ser una práctica de
mutilación sexual femenina frecuente en esa comunidad (El Tiempo, 2007). Al momento de conocerse la
noticia, se registraban tres casos de infecciones de niñas a causa de operaciones realizadas por parteras
en condiciones higiénicas precarias.
Existen relatos históricos y antropológicos que muestran la práctica de ablación del clítoris en las etnias
paeces y Embera Chamí, pero que se creían desparecidas desde el siglo XVIII. La etnia Embera Chamí
se encuentra ubicada en el Departamento de Risaralda, específicamente cerca del alto río San Juan, en
los municipios de Pueblo Rico y Mistrató, los cuales practican la mutilación genital femenina (MGF)
o ablación del clítoris. Colombia, es el único país de América en el cual se ha identificado esta práctica
milenaria como una costumbre de la etnia ya mencionada; sin embargo, alrededor del mundo la mutilación
sexual femenina es realizada en países como Burkina Faso, Ghana, Kenya, Nigeria, Senegal,
Sudán, Etiopía, Egipto, Somalia, Malí, Camerún, Costa de Marfil, Djibuti, España, Italia, Francia y Reino
Unido.
Según la Organización Mundial de la Salud, esta práctica consiste en la extirpación total o parcial del
clítoris (órgano pequeño, sensible y eréctil de los genitales femeninos)